MANUEL AGUILAR

El pasado 7 de marzo, Manolo Aguilar presentó su carta de dimisión como presidente de la Fundación SGAE, carta que Sastrón recibió y sometió a aprobación de la Junta Directiva de SGAE donde hubo una mayoría de votos que la aceptó.

La presidencia de Aguilar de la Fundación SGAE no ha llegado a cumplir los dos años de duración en los que, como principal acción, se ha terminado por rematar la venta de los teatros de Gran Vía (con una supuesta pérdida de unos 25 millones de euros en la operación), finalizando así una muy polémica y discutida desamortización patrimonial de la Fundación iniciada tras la irrupción de la Guardia Civil de 2011.

Aguilar accedió al cargo por el apoyo de los miembros de la Junta Directiva de SGAE y del Patronato de la Fundación SGAE relacionados con el audiovisual y las editoriales majors, y con el voto en contra de los autores de música de la Junta Directiva (14 de 16 de sus miembros, en concreto).  Los representantes de la antigua PLURAL aún ostentan la mayoría de los cargos directivos de Fundacion.

La dimisión, no obstante, y dada la falta de información directa recibida, parece tener un carácter de “cese” a tenor de lo escrito por el propio Manolo Aguilar en su cuenta de FaceBook donde afirma que “este jueves la junta directiva de la Sgae aceptó mi cese [sic] como Presidente de la Fundación SGAE”.

El primer gran conflicto generado por su nombramiento el 25 de marzo de 2015 se vivió días después del mismo cuando el Consejo de Dirección de SGAE recuperó un cargo antiguo vacante para otorgar a la Presidencia de la Fundación SGAE de un sueldo.

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En efecto, según el artículo 14.2 de los estatutos de la Fundación SGAE (que obedece a su vez al 15.4 de la Ley de Fundaciones), el cargo de presidente de la Fundación SGAE -o de cualquier otra- no puede tener remuneración alguna, salvo las dietas que conlleven el ejercicio de sus funciones o actividad.

Por ello se recuperó y creó el cargo de director gerente de actividades complementarias de la SGAE, al que se le asignó un sueldo de unos aproximados 60.000 euros más algunos complementos que sumarían alrededor de otros 30.000. El cargo se llegó a firmar y ejercer durante unas semanas pero, tras una iniciativa del entonces vicepresidente Fernández Sastrón avalada por diversos miembros de aquel Consejo de Dirección, se presentó una denuncia ante el Protectorado de Fundaciones aduciendo una infracción de la Ley de Fundaciones.

El mismo presidente de SGAE que había propuesto y firmado ese cargo días antes, Jose Luis Acosta, proponía al Consejo de Dirección de SGAE revocar el nombramiento ante la gravedad de la situación creada (supuesto fraude de ley y delito societario según denunciaban entonces algunos miembros del Consejo). El Consejo de Dirección forzó la ruptura del contrato.

La noticia tuvo eco en prensa, como se puede aún leer en El Confidencial, aunque no tuvo otra consecuencia que la revocación del contrato del cargo paralelo remunerado y Aguilar siguió en su cargo presidencial, con dietas pero sin remuneración directa.

En las últimas semanas, los medios se han hecho eco en diversos formatos de otro asunto que podría o no haber supuesto el detonante final a la carrera de Manolo Aguilar en la Fundación SGAE. Así, en una publicación de El Mundo del día 25 de febrero pasado (no hace ni un mes aún), se trataba del polémico embargo que sufrió Manolo Tena por la indemnización que este debía pagar a Manolo Aguilar y Jorge Álvarez por romper el contrato 360 con ellos tras el éxito de Sangre Española.

Las 700.000 copias vendidas de ese álbum paradójicamente han creado en los herederos de Manolo Tena una deuda en forma de embargo. En la publicación de El Mundo, a la que siguieron otras en diversas radios y televisiones nacionales, personalidades como el propio Sastrón describen que “el circuito de mánagers y discográficas se ha aprovechado mucho de los artistas y Manolo es quizás uno de los artistas de los que más se ha aprovechado su entorno”.

En el artículo se desgranaban los datos de la operación. Al parecer, según se explica en el mismo, “del monto total de 180.000 euros, el productor cobró finalmente “unos 40.000” embargados a Tena por la Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE), “y los cobró”, remata Rafa Tena, “cuando él mismo estaba en AIE…”, para terminar preguntándose: “¿Y qué me dices de que alguien que firmó un contrato así de abusivo y que le coloca una deuda así a (…) un autor fallecido presida la Fundación Autor (sic)?”

Clase en SAE

A día de ayer, aún constaba en el organigrama colgado de la página web de la Fundación SGAE el nombre de Manolo Aguilar como presidente de la misma. Ignoramos el proceso abierto o no para el nombramiento de su sucesor, ni los posibles candidatos o candidata al puesto.

La Fundación SGAE cambió su nombre en octubre de 2013, sustituyendo la palabra AUTOR por la de SGAE.

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