Asamblea SGAE JUNIO 2015

A cambio de empezar de cero una etapa de entendimiento entre los autores de SGAE, el Colegio de Pequeño Derecho facilitó la aprobación de las cuentas de 2013 y 2014. Cuando se produjo la votación, una muy destacada cantidad de votos del NO siguió la consigna impartida horas antes por algunos líderes del grupo mayoritario de autores de SGAE. Se trata de una prórroga concedida hasta la Asamblea Extraordinaria de diciembre o enero próximo donde se comprobará el alcance y cumplimiento de los compromisos adquiridos por los colegios de autores.

Horas antes de celebrarse la Asamblea anual de la SGAE, el vicepresidente de Pequeño Derecho se reunió con un grupo representativo de autores y compositores de música para animarles a que cambiaran el sentido de su voto a las cuentas de la SGAE de los años 2013 y 2014 que hasta ese momento estaban claramente inclinadas hacia el NO.

Todo esto tras una intensa noche de miércoles y mañana del jueves, repletas de llamadas a todos los líderes del colegio de Pequeño Derecho que recibieron mensajes e información del propio presidente Acosta, del vicepresidente Fernández Sastrón, y de otros actores implicados en las conversaciones in extremis entre los tres colegios autorales.

La bolsa de votos acumulada para esta asamblea general de 25 de junio en torno al NO a las cuentas y la gestión sumaban más de 10.000 votos. En realidad, podrían haber superado los 12.000 si se totalizara el voto de sala que aún estaba indeciso y que no llegó a escuchar los argumentos financieros que describen la situación real de la economía de SGAE al no celebrarse debate alguno una vez conocidas las negociaciones entre autores.

Tal era y es el descontento con esta gestión, y tal la respuesta de los socios autores de música. Esta se pudo comprobar en la votación sobre la Gestión de 2014 donde la suma del NO y de la abstención ganaba a el SÍ, mostrando además la mayor abstención conocida en SGAE, 1.532 que sumados a los NO, 8.392, superaban los 9.722 del SÍ.

El vicepresidente del Colegio mayoritario desgranó en esa reunión, dos horas antes de la Asamblea General, una serie de argumentos que no incluían excesivos detalles de las negociaciones entre los grupos de autores de Audiovisual y Pequeño Derecho, precipitadas tras el recuento de las delegaciones entregadas el lunes 22 por parte de los autores de música, y pidió un ejercicio de confianza hacia su persona, un acto de fe ante la oportunidad que nacía de cambiar el signo de esta gestión que ha dirigido a SGAE a su peor destino.

De las conversaciones previas que mantuvo horas antes con José Luis Acosta solo trascendió en medios como El Confidencial que el organigrama de SGAE iba a ser modificado y que los sistemas de reparto de los derechos procedentes de las televisiones serían revisados también oportunamente tras el fiasco de una remodelación improvisada y carente de simulación previa que ha otorgado a un solo autor de fondos musicales cerca de 500.000€ en un semestre. Un hecho singular que deshace todos los argumentos utilizados por quienes fomentaron el cambio en el Reglamento de reparto.

Esto último fue anunciado de forma clara por el presidente Acosta en su intervención ante la Asamblea General horas después, aunque sin mayor detalle y omitiendo cualquier cambio en el organigrama de SGAE a pesar de que el presidente de ACAM le instó a dar ante los socios, en aras de la transparencia necesaria para la confianza que se requería para cambiar el voto, detalles del camino andado en los últimos tres días tras depositar el voto delegado los distintos grupos autorales.

Así, sin más. En el momento en que la Asamblea comenzaba, un grupo de socios cambió el sentido de su voto y el del voto delegado, y otorgó la confianza a los dos dirigentes que se habían comunicado con los líderes del colegio mayoritario, Pequeño Derecho, y decidió apoyar las cuentas que habrían sido rechazadas de nuevo sin esta última gestión de última hora.

Pero otro grupo, harto de numerosas promesas incumplidas, decidió votar NO porque las cuentas de una empresa pertenecen al ámbito de la razón y están bien o están mal, las cifras suman o no suman, pero no se puede pedir su aprobación porque la coyuntura, el miedo, las amenazas o el desastre de gestión social, financiera y recaudatoria aconsejan votar el SÍ.

Desde la tribuna se pidió a la Junta y a su presidente que informará a los socios reunidos en la Asamblea del contenido del acuerdo o negociaciones entre el Sr. Acosta, el Sr. Sastrón y las vicepresidencias autorales, pero no hubo respuesta. El resultado es sabido, cuentas aprobadas.

Queda pendiente la transparencia, la asunción y ejecución de compromisos adquiridos y la visión de Estado de los colegios que representan a los autores.

La cuentas se han aprobado a cambio de comenzar de cero la gestión de SGAE. Eso implica cambios, muchos.

El próximo lunes, en la Comisión Permanente, sabremos si esto fue un engaño o un comienzo. En la próxima Asamblea Extraordinaria de diciembre o enero para la reforma de Estatutos ante la aplicación de la nueva LPI se verá también si el compromiso adquirido se ha cumplido.

Foto: Luis Camacho (web SGAE)

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