JAVIER ARIAS

Una vez más, y van tres, las cuentas de 2013 presentadas por SGAE, han sido rechazadas en la pre asamblea de Valladolid. Tengo que decir que sinceramente me hace gracia cómo se considera a Valladolid como una “plaza difícil”, por parte de los miembros de la directiva de la Sociedad, que vienen a presentar y defender las Cuentas.

Lo que no me hace tanta gracia es que consideren desde que entran por la puerta de la sala de la asamblea, que saldrán de allí con las cuentas rechazadas, pase lo que pase.

Y eso no me hace ninguna gracia porque pudiera parecer que los miembros de la pre asamblea de Valladolid, sean cuales sean los argumentos, vamos a votar “no”. Y desde luego no es así.

Voy a dedicar unos minutos a tratar de explicar en estas líneas qué es lo que pasa con las Cuentas Anuales de 2013, y por qué no se aprueban en esta pre asamblea ni se debieran aprobar en la Asamblea General Ordinaria del próximo 25 de juio en Madrid.

En su día, junio de 2014, el Director Financiero Luis Felipe Palacios vino a presentar unas cuentas anuales de 2013 formuladas en el mes de marzo de 2014 que, en virtud de la normativa vigente, se debían haber reformulado para su presentación en junio de 2014, puesto que en el mes de mayo de ese año se puso de manifiesto el conocimiento de la sanción propuesta por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (en adelante CNMC), por importe de 28.000.000€, cuestión como se ve, económicamente muy relevante.

Por este punto fundamentalmente, y por otros de mucha menor importancia, estas cuentas anuales fueron rechazadas. Con criterio técnico. No político.

Soy, además de autor, especialista en contabilidad, igual que las personas que presentan estas cuentas y con las que comparto profesión, normativa y en general, criterio técnico. No tengo ninguna intención de hacer de una pre asamblea o de una asamblea, el foro para exponer mis ideas políticas.

La SGAE, sin saber aún muy bien por qué ni a cambio de qué, incurrió en un supuesto ilícito negociando gracias a su posición de dominio con determinadas televisiones para rebajarles un 30% sus gastos para con SGAE. Así, las demás televisiones no beneficiadas por estos acuerdos se vieron agraviadas.

Y la CNMC tomó en consideración ese supuesto ilícito y propone esa millonaria sanción de 28 millones de euros en virtud de la normativa vigente y de su criterio, alegando un abuso de su posición de dominio y una vulneración de la Ley, tal como se explicó en la última Asamblea Extraordinaria y como figura de forma un tanto difusa en la Memoria reformulada.

Unas cuentas anuales se aprueban cuando son la IMAGEN FIEL de la situación económica, financiera y del resultado, de una entidad. Unas cuentas anuales, mal que le pese al señor Acosta, no se aprueban por miedo, por pena o por “responsabilidad”. Y aunque en su lastimera carta abierta a los socios de SGAE Acosta aluda a toda serie de catástrofes que pueden sobrevenir, lo cierto es que mientras no reflejen a juicio de esta Asamblea General la imagen fiel, no serán aprobadas, o no debieran serlo. Claro que en la Asamblea General Ordinaria de Madrid es fácil que primen, ahí sí, los criterios políticos y no los técnicos, y se termine aprobando algo que no es correcto.

Al igual que en virtud del Principio de Prudencia del Plan General de Contabilidad, figuran en las cuentas una serie de correcciones valorativas para “por si acaso” la Agencia tributaria nos sanciona por las múltiples inspecciones que se derivan de problemas en las diferentes declaraciones de impuestos y retenciones presentados por la administración de la Sociedad y que rondan los 19.000.000 € en 2013, o igual que se incluyen correcciones y actualizaciones de valor de créditos y activos en el balance, desde Valladolid pedimos que, para que las cuentas sean un reflejo fiel de la realidad, se incluya una provisión por la sanción propuesta por la CNMC.

¿Por qué? Bien sencillo Porque por muchos informes del departamento de asesoría jurídica de SGAE, ahora descabezado, por muchas palabras dichas al aire acerca de acuerdos convencionales con la CNMC para beneficiar al resto de televisiones agraviadas por los torticeros y subterráneos acuerdos de nuestra directiva, la realidad es que a fecha de 15 de junio de 2015 esos acuerdos no están firmados por nadie. No existen aún ni se puede afirmar que vayan a existir.

Esos acuerdos con la CNMC no están informados a los socios, no se nos han comunicado y por tanto no existen. Y aún más, el resultado de esos acuerdos está valorado, según las palabras del propio Director Financiero en la Asamblea Extraordinaria pasada, en un menoscabo de ingresos de unos 10.000.000 € y eso no se puede provisionar ni contabilizar de ningún modo.

Esos 10.000.000 € no aparecerían nunca en las Cuentas Anuales pero desde luego es un dinero que SGAE dejaría de recaudar con el consecuente perjuicio para sus dueños legítimos que somos toda la masa social.

Deberían haber visto las caras de algunos socios cuando toda esta información se puso de manifiesto (por tercera vez).

Para arrojar un poco más de luz en el tema, aclaro que una reformulación de cuentas no tiene por qué afectar a las cantidades reflejadas en los estados contables (Balance y Cuenta de Resultados). Podría ser sencillamente una inclusión en la Memoria de toda esta información. El intento de reformulación que se hizo en noviembre pasado y rechazado por los socios en enero de 2015 se redujo a la inclusión de por parte del auditor de un escueto y muy poco revelador párrafo que deja al lector igual que estaba.

Y por eso las cuentas reformuladas de ese modo fueron rechazadas. Aunque si estuviera en la mano del presidente, no dudo que las habría aprobado él “por decreto” pues tiene que ser complicado presentar un resultado contable de -31.000.000 € aunque proceda de provisiones reversibles.

Por lo tanto, y por finalizar, mientras la masa social no tenga cumplida información acerca de todo este asunto, mientras la información contable no sea veraz, relevante, y comparable, como mandan los Principios Contables Generalmente Aceptados y mientras no se tenga el tan traído y llevado acuerdo convencional con la CNMC firmado y ese hecho informado a los socios, pedimos que esa provisión figure en las cuentas anuales, corrigiendo el resultado contable y figurando en la Memoria con toda la información pertinente al respecto.

Entonces, y solo entonces, se aprobarán las cuentas de 2013 y por ende las de 2014, que no reflejan tampoco la Imagen Fiel de la realidad económica y tampoco se han aprobado en la pre asamblea de Valladolid ni debieran aprobarse en la Asamblea General Ordinaria de Madrid. El ilícito puede agravarse y la masa social ser cómplice del mismo.

Si el día de mañana finalmente hubiera que hacer frente al pago de la sanción y no está provisionado, entonces sí que vendrá el Tío Camuñas.

Javier Arias, autor. Socio de ACAM y especialista en Contabilidad

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