APM Asociación Promotores Musicales CNMC Conciertos

Aunque estemos ya acostumbrados a la “comunicación” con el socio de SGAE, hemos podido conocer que su Consejo de Dirección ha aprobado una bajada del porcentaje sobre la taquilla que históricamente era recaudado por la entidad para los autores del repertorio que representa.

En concreto, del 10% habitual de la recaudación de la taquilla de los conciertos en directo el Consejo de Dirección de SGAE habría aprobado una bajada al 8,5%. Es decir, una reducción del 15% de lo que SGAE recauda por las actuaciones en directo, sea de música o teatro.

Quizá lo más curioso de este hecho sea que la propuesta de la Dirección General sea aprobada por los colegios de Audiovisual, Gran Derecho y Editores/discográficas. El colegio de Pequeño Derecho ha votado en contra (los autores de la música ejecutada en directo).

Ignoramos cómo van a explicar los miembros de Gran Derecho a los autores dramáticos esta bajada de la recaudación de taquilla a propuesta de la propia SGAE ahora que muchos de sus grandes autores de teatro han dado de baja la gestión de sus derechos dramáticos y se autogestionan o mudan su obra a otras entidades.

El argumento empleado por algunos técnicos y consejeros para aprobar esta bajada, y que no es del todo cierto, se basa en que en noviembre de 2014, tras una denuncia de la APM (Asociación de Promotores Musicales) la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) multó a SGAE por mantener la recaudación del 10%.

SGAE ha recurrido ante diversas instancias judiciales el Expediente Sancionador de la CNMC, por lo que no es una situación irreversible ni definitiva. La resolución de la CNMC en el Expediente Sancionador S/0460/13 SGAE-CONCIERTOS, el origen de esta auto-rebaja, no implicaba una reducción de manera automática. Había otros caminos que recorrer antes de asumir esta bajada de una tarifa clave y consolidada históricamente.

Una vez estudiada la resolución de la CNMC no vemos que el texto implique obligación alguna de bajar la tarifa de las actuaciones en directo com única solución. Aunque algunos técnicos de SGAE hayan negociado con la APM, solo los órganos de gobierno tienen potestad para optar por la mejor solución posible, que nunca debería pasar por una rebaja cuando aún quedan instancias y resoluciones judiciales a las que acudir.

Entendemos que a los consejeros se les presentó un abanico de posibilidades y que eligieron la auto-rebaja de la tarifa, pero ignoramos qué otras propuestas traía la Dirección General al Consejo de Dirección. Si sólo se les presentó como única opción la que se ha aprobado, estaríamos ante la asunción de potestades de gobierno por los departamentos técnicos que en ningún caso pueden suplir a las de los órganos de gobierno.

De optar por la rebaja, además, y conocedores de que, como decimos, aún queda camino judicial por recorrer, esta medida debería haber sido aprobada con carácter temporal en tanto en cuanto se resuelvan los procesos iniciados.

Esta rebaja del 15% no obedece a ningún acuerdo con la CNMC, porque si así fuera, al ser públicas sus resoluciones, tendríamos en nuestras manos su contenido. Por tanto, si sólo se trata de un acuerdo entre SGAE y la APM podría aún darse el caso de que a la CNMC no le convenciera y, una vez asumida la “culpa” al aceptar la auto-rebaja,  SGAE se viera en la peor de las situaciones posibles para una segura batalla judicial. Si ya has admitido que eres culpable de lo que se te acusa, no tienes defensa jurídica alguna.

Aunque es cierto que en otros países de nuestro entorno esta tarifa es menor (en Inglaterra el 3% y en Alemania entre el 5% y el 7%) , también lo es el hecho de que en esos países la observancia del derecho de autor y su vigilancia y protección es mucho mayor tanto institucional como socialmente, algo que redunda en una mayor recaudación para los autores y más ejecutiva. Pero más cierto es aún que, como veremos después, países como Francia o Italia no solo tienen tarifas parecidas a la de SGAE en este tramo, sino que además la complementan con porcentajes sobre elementos paralelos al concierto como la venta de bebidas o el merchandising.

En el caso de Gran Bretaña, siempre mencionado por la APM y la CNMC, la comparación con España no es posible ya que allí se implanta el sistema de copyright, de uso casi exclusivo en el mundo anglosajón. Ni sus sistemas de protección de derechos de autor tienen el mismo fundamento jurídico que el nuestro, ni su entorno legislativo y social es el mismo.

La base de casi todas las tarifas que cobra SGAE sobre el uso de su repertorio es ésta que ahora rebaja motu proprio, el 10% de la taquilla generada, y lleva consolidada desde el siglo XIX. Todos los legisladores españoles la habían adoptado hasta la fecha y es la piedra angular de todas las demás tarifas. Además, es la más antigua de las que SGAE tiene que gestionar para sus autores.

Teniendo en cuenta que los precios de las tarifas sobra las obras de los autores los fija su propietario, al menos hasta que la implantación de la reforma de la LPI aprobada recientemente encuentre su acomodo reglamentario, y acudiendo a nuestro entorno más inmediato vemos cómo en Italia y Francia las tarifas sobre la taquilla son similares a España, aunque en ambos casos además cobran un porcentaje adicional sobre conceptos como las ganancias de la venta de bebidas, el merchandising, etc. que tienen relación directa con el evento. Es decir, en Italia y Francia se cobra aún más que en España.

En el momento en que los precios de nuestro repertorio lo fijen terceras partes, la propia naturaleza de SGAE no tiene sentido alguno. En ese instante se habrá quebrado el principio fundacional de la entidad de gestión que fue fundada en el XIX. SGAE se constituyó precisamente para luchar contra cualquier otro monopolio que usara el repertorio de los autores y para que fueran estos, los propietarios de los derechos, quienes fijaran los precios de su obra. Si esto se revierte y es la administración pública o el usuario quienes fijan nuestras tarifas, SGAE deja de representar a sus asociados.

Hay que resaltar que si el origen de esta bajada que SGAE se auto infringe en el porcentaje de taquilla fue la resolución de la CNMC en el Expediente Sancionador S/0460/13 SGAE-CONCIERTOS, parece que habría lugar a la presentación de recursos ante instancias superiores tanto nacionales como europeas atendiendo a los dos votos particulares discrepantes de dos Consejeros de la CNMC. Dos votos discrepantes sobre seis posibles, ya que la Sala de Competencia que ha resuelto el expediente está compuesta por un presidente, cuatro consejeros y un secretario. Es decir, un tercio de la Sala de Competencia no está de acuerdo con el Expediente Sancionador.

En efecto, los votos particulares discrepantes de los Consejeros Don Fernando Torremocha y García-Sáenz, y Don Benigno Valdés Díaz estiman que existe una “vulneración de derechos fundamentales” relacionada con los Artículos 9 y 103 de la Constitución Española. Ambos indican que existen  otras irregularidades en el mismo. En el exhaustivo texto del primero de los votos discrepantes se puede leer que hubo “inexistencia de conductas prohibidas en el Artículo 2 de la Ley 15/2007 de 3 de Julio, de Defensa de la Competencia y del Artículo 102 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (abuso de posición dominante).” Es decir, un tercio de la Sala estima que SGAE no es culpable de lo que se le acusa.

Si existía aún espacio legal para luchar por un derecho histórico, angular y consolidado como era la recaudación del 10% de la taquilla generada por los autores, ¿por qué el Consejo de Dirección se apresura a aprobar una rebaja de este calibre?

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