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El presidente de la SGAE, José Miguel Fernández Sastrón, ha remitido una carta a los socios de por el Colegio de Pequeño Derecho, en el que recrimina el uso de la herramienta electoral que la sociedad pone a disposición de los candidatos a la Junta Directiva Estimados socios por el Colegio de Pequeño Derecho, por parte de Manuel Recio Díaz “Patacho”. Sastrón destaca que se ha utilizado “con una finalidad espurea” y “totalmente contraria a la prevista por nuestra normativa”.
Además, en el escrito advierte de “graves falsedades” de la comunicación emitida por Patacho, con el único objetivo de “deslegitimar” el proceso electoral y “la soberanía de los socios” que deben votar y manifestarse el próximo 26 de octubre.
A continuación, se reproduce íntegramente la carta de José Miguel Fernández Sastrón.
“Estimados socios por el Colegio de Pequeño Derecho.
Recientemente, y a través de la herramienta que la SGAE pone a disposición de los candidatos a la Junta Directiva en estas elecciones 2018, hemos recibido un correo del socio Manuel Recio Díaz (Patacho), escrito, según nos dice, en su propio nombre y en el de otros 14 candidatos, en el que se dirigía a todos nosotros para comunicarnos la retirada de su candidatura.
Sin embargo, el señor Recio Díaz hace una serie de afirmaciones en dicha comunicación que, como presidente en funciones de la entidad, ni puedo, ni debo pasar por alto sin aclarar a los socios la confusión que, deliberadamente, parece querer sembrar alrededor de los comicios del próximo día 26.
Independientemente de las conclusiones a las que el órgano competente pueda llegar en relación a las responsabilidades que pudieran derivarse, no solo de la utilización con una finalidad espuria y totalmente contraria a la prevista por nuestra normativa de la herramienta electoral puesta a disposición de todos los candidatos, sino del propio contenido de la misma comunicación, en la que se vierten graves falsedades y se pretende deslegitimar el proceso electoral de la SGAE y la soberanía de los socios que se pronunciarán el próximo 26 de octubre, así como al resto de los candidatos que se han presentado y han sido legítimamente proclamados; es imprescindible que los socios tengan la información correcta sobre el funcionamiento de la entidad y sobre el proceso electoral en el que estamos inmersos y del que surgirá la composición de la Junta Directiva de SGAE para la próxima legislatura.
Por ello debo decir:
1.- La retirada de una o varias candidaturas es un derecho inherente a la propia condición de candidatos, que no precisa de “reserva” alguna. Pero debe quedar claro que esta decisión en ningún caso afecta, ni a la legitimidad del resto de candidatos proclamados, ni al derecho de los socios a elegir a aquellos que consideren más oportunos de entre los presentados. Pretender deslegitimar unos comicios por el mero hecho de retirarse de los mismos es insólito. Pero llamar a la abstención y a no reconocer los resultados de las elecciones es una actitud contraria a la responsabilidad social y la lealtad institucional que contemplan nuestros estatutos, además de un ataque frontal a la propia democracia interna que los socios de SGAE hemos construido para el gobierno de nuestra entidad.
2.- Alegar que el vigente sistema electoral de SGAE no garantiza el legítimo derecho a la participación de sus socios es una falsedad deliberadamente extendida, que omite que existe un “voto por correo” que garantiza dicha participación (para aquellos que no voten presencialmente en cualquiera de las sedes SGAE habilitadas para ello) y que fue utilizado por más de 1.800 socios en las pasadas elecciones de 2015. Se trata, por otra parte, del mismo sistema que utilizan el resto de entidades de gestión en nuestro país, e, incluso, el que utilizamos en las propias elecciones generales, autonómicas o municipales para elegir a nuestros representantes políticos.
3- El “voto electrónico” en elecciones al que alude el señor Recio Díaz, si bien está contemplado en los vigentes estatutos de SGAE, precisa para su implantación de un desarrollo reglamentario que debe aprobar la Junta Directiva, lo que no se ha producido en la pasada legislatura (como tampoco en anteriores, sin que ello alterase nunca antes el normal desarrollo electoral). De hecho, podrá hacerlo, si así lo estimase oportuno, la próxima Junta Directiva elegida por los socios, pero no la actual, “en funciones”, y una vez convocadas ya las elecciones. La Comisión Electoral, órgano independiente que tutela el proceso electoral, velando por el cumplimiento de la legalidad y la normativa interna durante el mismo, fue muy clara en este sentido en su informe de 17 de septiembre de 2018, del que se dio puntual traslado al Ministerio de Cultura.
Por otra parte, tampoco se ajusta a la verdad el afirmar que existe una obligación legal para su implantación, que SGAE habría incumplido, ya que el Real Decreto-ley 2/2018, de 13 de abril, que modifica el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, adaptándolo a la Directiva 2014/26/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de febrero de 2014, no establece dicha obligación en absoluto, sino, simplemente, la de permitir la comunicación electrónica con los socios, lo que SGAE hace desde hace años. SGAE, por lo tanto, no ha incumplido legalidad alguna en este sentido y nuestro sistema electoral es legítimo, transparente y accesible a todos los socios con derecho a voto.
4.- Por último, e independientemente de las acciones que pudieran ser oportunas, debo expresar mi más absoluto rechazo a la acusación de que, desde la Presidencia, o desde los órganos de gobierno de la entidad, se haya cometido irregularidad alguna, ni en el reparto de derechos ni en el cumplimiento de la gestión para la adaptación de nuestros estatutos que, como era su obligación, esta Junta Directiva sometió en tiempo y forma a la Asamblea General, la cual, en el legítimo ejercicio de sus competencias, no aprobó la propuesta presentada. Ello hace imprescindible, naturalmente, que la próxima Junta Directiva presente una nueva propuesta para su aprobación, pero en modo alguno supone una dejación de funciones por parte de los órganos de la entidad.
Quisiera aprovechar, finalmente, para recordar que, como ya es público, yo no soy candidato en este proceso electoral, ni defiendo por lo tanto posición personal alguna, más allá de desear que el resultado de la decisión de los socios nos permita contar con una nueva Junta Directiva capaz de llegar a los consensos necesarios para afrontar una etapa llena de retos, no solo para nuestra entidad, sino para la gestión colectiva en general, el derecho de autor en particular, y la defensa de la Propiedad Intelectual, en todos los ámbitos, frente a todos aquellos que pretenden devaluarla y hasta deslegitimarla en beneficio de intereses comerciales.
Quisiera trasladar al señor Recio y a todos los que, como él, aspiran a una SGAE mejor, -lo que creo que es una aspiración común a todos los socios de esta casa- que el camino para ello es involucrarse y presentar propuestas a una masa social que es soberana y perfectamente capaz de elegir aquellas que considere más adecuadas, dentro de un sistema democrático que garantiza absolutamente la participación, la transparencia y el rigor de nuestro proceso electoral.
Lo que no ayuda, ni a la entidad ni a sus socios, es el intento de deslegitimación y descrédito constantes, la solicitud de intervenciones infundadas que cuestionen la independencia de los autores para gobernarse, ni mucho menos las amenazas o las llamadas a sabotear unas elecciones que suponen la herramienta irrenunciable para el gobierno democrático de la SGAE y el ejercicio de la soberanía de sus socios.
Solo me queda expresar mi confianza en el criterio de los electores, a quienes pido la mayor participación, la máxima responsabilidad y la consciencia de lo mucho que nos jugamos. Ni más ni menos que el presente y el futuro de los derechos de autor y la gestión colectiva de los mismos, concepto que hace ya más de cien años supuso el comienzo de la capacidad de los autores para autogestionarse y unir su destino al de sus obras.
Yo confío en los socios de esta casa para ello. En los que se presentan como candidatos, pero sobre todo en los que votaremos para decidir quiénes deben representarnos en la próxima Junta Directiva y asumir esos retos.
Todos somos SGAE y todos debemos trabajar para lograr una SGAE cada día mejor. Y eso se hace con propuestas positivas, participando y ejerciendo nuestro derecho al voto.
Y eso es lo que yo, como presidente en funciones y como socio, os pido a todos los socios y socias de nuestra casa.
Gracias por vuestra atención y un abrazo.
José Miguel Fernández Sastrón
Presidente de la SGAE

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